¿Por qué tu crecimiento espiritual está estancado? (y no es falta de fe)


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En este artículo vamos a hablar del «Por qué tu crecimiento espiritual está estancado».

La mayoría de los creyentes quiere crecer espiritualmente. Oran, asisten a la iglesia, leen la Biblia de vez en cuando. Y sin embargo, sienten que están en el mismo lugar que hace cinco años. ¿Por qué? R.C. Sproul tiene una respuesta que incomoda: no es falta de fe. Es falta de meta.

El problema que nadie nombra

Cuando alguien quiere bajar de peso, no dice simplemente «quiero estar más sano». Fija una meta: cuantos kilos, en cuánto tiempo, con qué plan. Cuando alguien quiere aprender un idioma, no dice «algún día lo hablaré». Se inscribe en un curso, practica ciertos minutos al día, mide su avance.

El crecimiento espiritual es la única área de la vida donde la mayoría de las personas actúa sin ninguna estructura. Se desea, se espera, se ora por él — pero rara vez se planifica.

“Conocer nuestro destino da forma a cada tramo de nuestro viaje.” R.C. Sproul, Creciendo en Santidad, p. 15.

La meta que Dios ya estableció

Antes de hablar de cómo crecer, Sproul establece hacia dónde vamos. Y la respuesta es mas exigente y mas hermosa de lo que la mayoría espera:

“El propósito de la vida humana es replicar y reflejar el carácter mismo de Dios.” R.C. Sproul, Creciendo en Santidad, p. 20.

Fuimos creados a imagen de Dios. Eso no es un dato teológico abstracto — es una descripción funcional de lo que somos y hacia dónde nos dirigimos. La santificación no es un nivel avanzado del cristianismo. Es la dirección normal de toda vida regenerada.

“Tu propósito es la razón dominante de tu existencia.” R.C. Sproul, Creciendo en Santidad, p. 21.

La fórmula de Sproul para dejar de quedarse estancado

Sproul propone algo sorprendentemente práctico: una fórmula para traducir el deseo vago de crecer en una meta concreta y medible.

Verbo infinito + sustantivo cuantificable + fecha.

No «quiero orar más» — sino «voy a orar 15 minutos cada mañana antes de las 7am durante los próximos 30 días». No «quiero conocer mejor la Biblia» — sino «voy a leer el Evangelio de Juan completo antes del 15 de este mes».

Y propone tres áreas concretas donde empezar a aplicar esa fórmula:

1. Dominar las Escrituras. Lectura sistemática con un propósito definido, no lectura devocional aleatoria. Mediante el estudio serio, instituto, seminario o grupo de estudio que pueda ayudar.

2. La oración. Con disciplina y regularidad — no como práctica ocasional cuando hay una crisis. Si es posible, acceder a un grupo de oración constante.

3. La asistencia a la iglesia. El crecimiento atrofiado es el destino seguro de quien deja de congregarse con otros creyentes.

El costo que nadie quiere calcular

Sproul termina esta sección con una advertencia directa que vale la pena escuchar con honestidad:

“Quien decida seguir a Cristo sin considerar el coste es un necio.” R.C. Sproul, Creciendo en Santidad, p. 24.

El crecimiento espiritual real no ocurre por ósmosis ni por asistir a suficientes reuniones. Ocurre cuando un creyente decide — con claridad y con costo — que va a hacer del crecimiento en santidad la prioridad dominante de su vida.

Si sientes que tu crecimiento espiritual está estancado, la primera pregunta no es «¿necesito más fe?». La primera pregunta es: ¿tengo una meta definida?