¿Quiénes son los Ángeles y demonios?


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Esta es una pregunta que, consciente o inconscientemente, todos nos hemos hecho alguna vez. A lo largo del tiempo se han dicho muchísimas cosas sobre ellos: algunas parecen sacadas de la ficción, otras son tan breves que pareciera que no tienen mayor importancia.

Pero la verdad es que entre la fantasía y el silencio existe un punto medio… y ese punto medio es la Biblia. ¿Qué son realmente los ángeles y demonios?

Es un tema que ha sido altamente especulado, malinterpretado y, en muchos casos, distorsionado.

¿Quiénes son realmente estos seres según la Biblia?

La palabra ángel se traduce de dos maneras, en el Antiguo Testamento lo observamos en hebreo con la palabra mal´ak y en el Nuevo Testamento con el griego aggelos, y que significa mensajero. Debemos entender que la angelología no descansa en el razonamiento ni en la suposición, sino en la revelación de las Escrituras. Los ángeles buenos son «espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación» (He 1:14), y los ángeles malos hacen la guerra contra lo que hay de Dios en el hombre (Ef 6:12).

¿Dónde viven los ángeles?

La Biblia nos revela que los ángeles viven en las esferas celestes y que no hay cifras humanas para contarlos, así de grande es su número, y que a su vez se pueden identificar por grupos: tronos, dominios, principados, potestades, autoridades y huestes celestiales. Pero todos ellos están sujetos a Jesucristo (1 P. 3:22), porque Él los creó (Col. 1:16). Incluso, la existencia de los ángeles es anterior a la humanidad, pero, según el texto bíblico, estos seres angélicos tienen interés en lo que ocurre en la tierra (He 1:14). Ahora, entendemos que nuestros ojos no pueden ver a los ángeles, no podemos discernirlos, pero sí entendemos que están alrededor de nosotros en todo lugar; y quizá una razón por la que los ángeles son invisibles a nuestros ojos es que, si pudiéramos verlos, seríamos tentados a adorarlos, como le ocurrió al apóstol Juan (Ap 19:10; 22:8-9).

Una realidad que debemos tener en cuenta es que la suficiencia de los ángeles, como la de toda criatura, depende sólo de Dios. Se mueven y viven sólo por virtud de poder divino.

¿Tienen personalidad los ángeles?

La Biblia nos declara que los ángeles tienen todo el elemento de personalidad: es decir, que, son seres individuales, y aunque son espíritu, pueden experimentar las emociones; rinden culto inteligente (Sal. 148: 2); contemplan la faz del Padre con debida comprensión (Mt 18:10); saben sus limitaciones (Mt 24:36), y nos dicen que son claramente inferiores al Hijo de Dios (He 1:4-14).

Pero solo vemos una diferencia en cuanto a la existencia humana y animal con los ángeles, y es que ellos son incorpóreos (no poseen cuerpo humano), pero solo en el aspecto de un organismo mortal. Pero, según lo que demande la ocasión ellos pueden aparecerse a hombres de tal manera que pasan como si fuesen hombres.

¿Qué pueden hacer los ángeles y cómo se clasifican?

Su poder es derivado de Dios; su poder es restringido aunque muy grande. Pero, no son capaces de hacer lo que solo a la deidad corresponde, actos tales como crear, actuar sin medios o escudriñar al corazón humano. Entendiendo que los ángeles fueron creados con un propósito.

Hablemos un poco de su clasificación o de su categoría, tenemos a:

1. Los Querubines. El título de querubín habla de su posición alta y santa y su responsabilidad como tal se relaciona estrechamente con el trono de Dios como defensores de Su santo carácter y presencia.

2. Los Serafines. El título serafín habla de la adoración sin cesar, de su ministerio de purificación, y de su humildad. Isaías nos da a conocer esta designación en Is. 6:1-3; pero el apóstol Juan los llama seres vivientes en Ap. 4:8.

3. Los Seres Vivientes. Este título representa a los ángeles en su obra de manifestar la plenitud de la vida divina, la actividad incesante y, permanente participación en la adoración a Dios.

4. Arcángel. Es un ser celestial que anuncia los misterios divinos con una posición jerárquica superior a la de los otros ángeles. El término proviene del griego y significa literalmente «un principal entre los ángeles» o «un gobernante de ángeles», seres que ejercen autoridad sobre las demás criaturas angélicas.

Hablemos de 3 ángeles que la Biblia menciona de manera muy clara

1. Lucero, hijo de la mañana. Is 14:12, es el más exaltado de los ángeles tanto por creación como por su posición, incluso, ocupa un puesto en el texto bíblico después de las 3 personas de la Trinidad. A causa de su pecado llegó a ser Satanás y aparece en la Biblia bajo 40 títulos distintos.

2. Miguel. Dn 12:1, el nombre de Miguel quiere decir «¿Quién es como Dios?«, en qué sentido Miguel es como Dios no se nos revela, pero la Biblia nos enseña que tiene gran autoridad. Dn. 12:1 nos dice que él está de parte del pueblo de Israel, en Jd 9 se ve envuelto en una controversia con Satanás sobre el cuerpo de Moisés, y nos da un título adicional de arcángel. En Ap. 12:7-12 se presenta como jefe de los ejércitos celestiales que ganan una victoria en el cielo sobre Satanás.

3. Gabriel. Dn 9:21, su significado es el poderoso. Aparece 4 veces como un mensajero del propósito divino, le trajo a Daniel una predicción en Dn 9:20-27; hablando del fin de los tiempos en Dn 8:15-27; también visita a Zacarías dando el mensaje del nacimiento de Juan el Bautista y también a la virgen María.

4. Otros. Pero aunque no tenemos más nombres de ángeles, la Biblia nos muestra que hay ángeles designados a ciertos puntos; sirven como mensajeros del juicio (Gn 19:13; 2 Sam. 24:16; 2 Reyes 19:35; Ez 9:1, 5, 7; Salm 78:49). Se hace mención del vigilante (Dn 4:13, 23); el ángel del abismo (Ap. 9:11); el ángel que tiene el poder sobre el fuego (Ap. 14:18); el ángel de las aguas (Ap. 16:5) y de siete ángeles (Ap. 8:2).

Disciplina progresiva de los ángeles

Una cosa que tenemos que tener en cuenta es que los ángeles están aprendiendo mucho al observar a los hombres en la tierra, especialmente cuando se trata del desarrollo de la obra de salvación (1 P 1:12; Ef 3:10).

La obra de redención es la obra central de Cristo, que significa literalmente «volver a comprar» o «poner en libertad mediante el pago por un rescate». Se trata de una obra que, aunque ofrece la salvación de forma gratuita, tuvo un costo incalculable: la sangre preciosa de Cristo (1 P 1:18-19). Los ángeles la contemplan con asombro, porque es una gracia que ellos no necesitaron; nosotros, en cambio, somos sus beneficiarios.

Conclusión

Los ángeles y los demonios no son personajes de ficción ni un tema secundario. Las Escrituras nos muestran a los ángeles como siervos de Dios que adoran, sirven y protegen a su pueblo, y a los demonios como enemigos ya vencidos por Cristo en la cruz (Col 2:15). No necesitamos temerlos ni buscarlos: necesitamos mirar a Cristo, que está sobre todo principado y potestad.